La cerámica artesanal decorativaes una de las manifestaciones artísticas más populares en España y que se ha ganado el reconocimiento a nivel internacional, piezas únicas provistas de color, encanto y diseños exquisitos, que cautivan a todos los que tienen el privilegio de apreciarlas.

Hoy día el proceso de fabricación de cerámica en España sigue conservando gran parte de sus raíces tradicionales así como de su proceso rudimentario, sin embargo en los diversos talleres donde se fabrican las piezas de cerámica, tienen algunas particularidades que las hacen diferentes unas de otras.

Para fabricar la cerámica artesanal se necesitan de tres aspectos básicos, la arcilla que es la materia prima utilizada, el torno donde se le da forma a la arcilla para la creación de las diferentes piezas y finamente la cocción para tener la pieza final lista para utilizar.

La pieza ya cocida se pinta con un color base, para luego colocarle diversos diseños y formas en la superficie a modo de decoración, dando como resultado, platos que pueden ser colgados en la pared para decorarla, vistosos jarrones, vasijas decorativas, tazas de diferentes formas y tamaños.

Historia de la Cerámica Artesanal Decorativa

De acuerdo con los registros existentes la cerámica surgió 2.000 años antes de cristo, allí se encontraron las primeras mesas y tornos que se movían a mano, en este tipo de horno se aprovechaba la fuerza centrífuga para trabajar, hoy en día aún se pueden encontrar algunos de estos tipos de horno en España.

Las primeras civilizaciones en crear piezas de cerámica más sofisticadas fueron los chinos, les siguió Corea y Japón, pasando a Persia, el norte de África hasta que finalmente llegó a la Península Ibérica, aquí nació la loza hispano-morisca, elaborada por primera vez en Mallorca.

Gracias a la influencia del pueblo árabe en España se comenzó a elaborar un tipo de cerámica de mayor calidad y nivel, que rápidamente se propagó a todos los alfareros de la península y en Europa en general; algunos procedimientos fueron adoptados como, el esmalte blanco de estaño y el reflejo metálico.

Hoy en día en Valencia, específicamente en Manises, se conservan la cerámica con reflejo metálico; en los años siguientes uno de los grandes protagonistas en la cerámica arquitectónica fue el azulejo, a principios de siglo XVI se conocieron las vajillas doradas de Manises y los azulejos sevillanos en Ámberes.

A finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX la cerámica se caracterizó por la producción de piezas en color verde, con motivos de pájaros y árboles.